jueves, 4 de febrero de 2010



La noche era estrellada. Hacía calor, olía a sal. Agarrados por la mano cantaban una canción siguiendo la melodía de las olas. Se besaban, recordaban sus historias y sonreían. "Qué maravilla" decía. Él le susurraba al oído un te quiero flojito y sincero. Se rebolcaban en la arena abrazados. Él le tocaba el pelo y se miraban con confianza. Le brillaban los ojos cuando le miraba. Le amaba. Se amaban. Día y noche, noche y día. Siempre juntos. Se quitaron la ropa lentamente mientras se besaban con ternura. Le cogió de la mano y le dijo "vamos al mar, bonita". Ella le seguía, feliz. Se mojaban. El pelo húmedo le acariciaba la espalda. Rozaban los labios, enamorados.

Las estrellas seguían brillando, el amor seguía fluyendo entre la musica del chiringuito. El calor empezaba a rebajarse y salieron del agua. Se secaron, acariciandose con las toallas. "Corre, tengo una sorpresa". La chica corría detrás suyo, subieron a la vespa... Quería llevarla a un lugar secreto junto a él, para siempre...

Amanecía. Abrazados, abrieron los ojos y vieron como salía el sol...

"Felicidad" pensó. Esto es felicidad.

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